jueves, 22 de enero de 2009

El pueblo dominicano es esencialmente creyente. Su gente, puede congregarse en una u otra denominación religiosa, ser librepensadora, vivir una determ


El pueblo dominicano es esencialmente creyente. Su gente, puede congregarse en una u otra denominación religiosa, ser librepensadora, vivir una determinada corriente espiritual o filosofía de vida, incluso, declararse definitivamente “atea, gracias a Dios”, pero, en todos y todas, subyace un cierto sentimiento espiritual, que cuando las dificultades se hacen presente, le hace elevar sus ojos al infinito y de manera abierta, fervorosa o “casi’ imperceptible balbucear una oración. La devoción de la gente de mi pueblo, puede estar dirigida desde al Dios todopoderoso de los católicos, cristianos, algún otro culto espiritual con marcada connotación oriental o de la Nueva era, hasta….las concepciones mágicos religiosas fuertemente arraigadas en nuestra cultura en vista de nuestra herencia “café con leche”, presente en muchas de nuestras manifestaciones culturales. Independientemente de ante que Dios o fuerza superior se arrodille mi pueblo, lo que si me atrevo a asegurar es que ”La Virgencita de La Altagracia” es una imagen, una corriente espiritual que está presente en mayor o menor grado en la conciencia de los dominicanos y dominicanas. Quizás esta presencia Altagraciana en nuestras vidas, tenga mucho que ver con el apego que sentimos a nuestras madres, ya que la Virgen de la Altagracia, se percibe como la Madre espiritual de nuestro pueblo, esa madre que todo lo entiende, que todo lo perdona, que todo lo comprende y que nunca, jamás, se olvida de sus hijos y con un amor incondicional siempre está ahí, al pie del cañón, siempre puesta a proteger e interceder por sus hijos. Y no es de extrañar que la presencia y la devoción a la Virgen de la Altagracia sea tan fuerte ya que, todo indica que su presencia en la conciencia espiritual de nuestra gente, se remonta a una época cercana a los principios del 1500 (1502 dicen algunos historiadores), debido a un cuadro pintado en España y que dos hermanos, Alfonso y Antonio Trejo llevaron a la ciudad de Higuey. El 12 de mayo de 1512 es erigida en parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el obispo de Santo Domingo García Padilla y la imagen traída por los hermanos Trejo fue donada a dicha capilla, para que el pueblo pudiese venerarla. El primer santuario dedicado a la Virgen de la Altagracia se construyo en el 1572. El culto a la Virgen de la Altagracia no esta exenta de la imaginación popular y la capacidad de soñar de nuestra gente, ya que, cuenta una leyenda que…..”un mercader se dirigió de Higüey a la ciudad de Ozama, en Santo Domingo, con el fin de vender ganado y comprar otras mercancías, pero también llevaba el encargo de la menor de sus dos hijas -a quien llamaban la Niña- de que le trajera un cuadro de nuestra Señora de la Altagracia. El padre nunca había oído hablar de tal virgen. De vuelta, y entrada ya la noche, decidió pernoctar en casa de un viejo amigo, a quien contó la tristeza su pesar de no poder complacer a su hija, pues él mismo no creía que existiera tal virgen. Con la familia se encontraba un anciano de barba blanca que había pedido que le dejasen pasar la noche. Al





oír decir que no existía la Virgen de la Altagracia, se levantó y sacó de sus alforjas un lienzo que mostraba a una virgen adorando al Niño Jesús: era la Virgen de la Altagracia. Por la mañana el anciano había desaparecido misteriosamente. La Niña, rebosando de alegría, recibió al padre en el mismo lugar donde hoy se encuentra el Santuario de Higüey. Mostró a todos los concurrentes la adorada imagen y, desde ese momento, el 21 de enero quedó establecido el culto y devoción a la Virgen de la Altagracia, que en un principio fue conocida como “Virgen de la Niña”. La Virgen de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano, aunque algunas personas, por confusión, piensan que es la Patrona del país. La patrona lo es la Virgen de las Mercedes. La verdad es, que Patrona o Protectora, ella está presente en nuestras vidas y es percibida como madre generosa y protectora de nuestro pueblo. Son innúmeros los milagros que se le atribuyen a la Virgencita de la Altagracia y cada 21 de enero, nuestro pueblo le ofrece a ella, las muestras más cálidas de adoración y agradecimiento a nuestra “Tatica, la de Higuey”. ( neryestevezr@hotmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla )

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